jueves, 28 de noviembre de 2013

EL LUJO DE SUBIRSE AL TAXI


LUIS ROBERTO FLORES ISLAS

El transporte público es uno de los temas más criticado por la sociedad, las combis y los camiones guajoloteros así conocidos por la gente son los que encabezan esta lista, por su forma de manejar o su manera irrespetuosa con la que tratan al pasaje. Las personas que más demandan este servicio pertenecen al sector de la clase media y clase baja, esto quiere decir que no tienen otra manera de transportarse rápidamente y por su situación económica requieren a estos vehículos que de cierta manera les sale más barato que viajar en un taxi.
El taxi considerado por la mayoría de la población como un medio de transporte caro pero eficaz y seguro con el paso de los años se ha transformado en una de las maneras más insegura de transportarse, pues mas allá de que conduzcan a gran velocidad por las calles y aun mas rápido por las carreteras poniendo en riesgo la vida de familias enteras ahora también se dan el lujo de exceder sus tarifas, abusando de una manera egoísta de las personas que menos recursos tienen.
Un ejemplo en el que es más que evidente la imprudencia de algunos de estos chóferes es cuando una ama de casa solicita este servicio, y por el hecho de que no cuenta con los recursos necesarios para solventar los gastos de un auto y tiene muchas bolsas con el mandado de la semana o el producto para su negocio, le hace la parada a un taxi.
El taxista baja casi forzado para abrir la cajuela donde esta persona ingresara sus pertenencias, al entrar al vehículo le dice el destino al que quiere llegar y el carro comienza su recorrido, en la ventanilla trasera hay una lista de tarifas que certificada por el gobierno del estado tendrá que ofrecer sus servicios al precio que se menciona en dicho listado.
La señora no cuenta más que con 30 pesos pero es exactamente lo que en la lista de tarifas dice es justo debe pagar, al llegar al lugar la mujer baja y le da el dinero el chófer al ver la cantidad la mira y le dice que son 50 pesos precio que obviamente no es el apropiado, así que comienza una pequeña discusión, y el ruletero amenaza con no bajar el equipaje de la dama hasta que no le de la cantidad que él quiere, de una manera arrogante e ignorante el chófer la ofende, todo termina en una fuerte discusión. Al final la mujer casi llorando consigue el resto del dinero y se lo da con tal le regrese su mandado.
La avaricia de el señor taxista o de muchos señores taxistas se ha convertido en un problema pues además de brindar un mal servicio, cobran injustamente de mas llegando hasta el grado de amenazar a sus usuarios. Sin mencionar que se ha logrado ver a estos sujetos sin educación alguna acosando sexualmente a las jovencitas menores de edad que solicitan del transporte o que simplemente transitan por la banqueta. Otros casi a diario asisten a cantinas clandestinas donde se embriagan para después seguir con su trabajo, poniendo en un gran riesgo a las personas que utilizan este servicio.
Hay buenos ruleteros pero al parecer ya son más los que no cuentan con la más mínima preparación y mucho menos educación para tratar con personas y salvaguardar sus vidas pues al subirse a un vehículo de estos la población espera un mejor servicio que el que se les da en una combi o en un camión.
Este medio de transporte se ha vuelto obsoleto pues con estas personas al frente de estas unidades, se convierte en un gran peligro el hecho de subirse a un taxi.

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