lunes, 16 de diciembre de 2013

Reforma vaticana, palos de ciego

Gasto Social
Reforma vaticana, palos de ciego
César Peña *
cesarpesa@hotmail.com, twitter@tesaron, Facebook

Aunque a muchos les está gustando y a otros no tanto, los cambios emprendidos por Jorge Mario Bergoglio para reformar a la Iglesia Católica, lo cierto es que exista una constante en cada paso que da el Papa a través de sus diferentes canales: no tiene la menor idea de a dónde quiere llevar el barco.
                Lo anterior lo digo no de forma llana y simplista, sino que se debe revisar el contexto en que se da cada nueva acción propuesta desde el Vaticano. La primera de ellas y la más importante, es que tales medidas se están instrumentando a partir de la crisis que dio por resultado una salida anticipada y inédita de un Papa (Benedicto XVI), condena a varios delitos como la pederastia y el lavado de dinero, que tiene como objeto que los fieles regresen al redil, es decir, existe una intención mercantilista y no un arrepentimiento real.
                Al romperse los pronósticos de las previsiones de que en el 2010 tendrán cerca de 2 mil millones de fieles y sólo llegaron a mil 200 millones, se encendieron los focos de alerta en ese culto, que rápidamente vio algo que en 2 mil años se había negado a reconocer: la pérdida gradual de credibilidad por sus arcaicos dogmas, sus enseñanzas medievales y su alejamiento total del amor que profetizó su líder.
                Este espíritu mercantilista, de que regresen los que se han ido, como lo ha esbozado en diversas ocasiones el Papa Francisco, queda plasmada en la exhortación apostólica Evangelii Gaudium, emitida el pasado 26 de noviembre en que postula volver a las raíces, a todo eso que la Iglesia olvidó, pero sólo para ir por aquellas ovejas que se salieron al concentrar desinterés, apatía y hasta agresiones de parte de sus sacerdotes y jerarcas.
                En este mismo documento, se corrobora que además de las reformas emprendidas como la Ley Vaticana para sancionar a los padres pederastas y depurar las instituciones bancarias que dependen de este culto que buscan con ello, despejar dudas sobre los escándalos de lavado de dinero, la Iglesia dice estar abierta “a cualquier planteamiento de la sociedad” para mejorar su situación, es decir, no hay un mapa de navegación definido.
                  Lo peor del caso es que más allá de que el catolicismo está trabajando por ensayo-error como lo había dicho anteriormente, sigue sin tocar los verdaderos problemas que subsisten en el interior y sólo se ha limitado a resolver los problemas más superficiales. Si le hacemos caso al ex teólogo Salvador Freixedo, el problema de la agonía del catolicismo y del cristianismo en general, esté en realidad en sus entrañas y no en la piel.
                Efectivamente, 2 mil años de lo mismo le quitaron la capacidad de pensar y de razonar de todo lo bueno y malo que ha hecho –mucho más de lo malo por desgracia-, y es incapaz de ver su responsabilidad en la muerte de cerca de seis millones de personas a lo largo de su historia, casi la misma cantidad de judíos aniquilados por el régimen criminal de Hitler y que no le merecen ni siquiera unas cuantas palabras de dolor y arrepentimiento.
                No siente la menor responsabilidad de haber perseguido a miles de personas durante la instauración del Santo Oficio y quemar a cientos de ellas en la hoguera. Para el catolicismo, estas víctimas no existen o no han existido, han sido invisibles y hasta la fecha ni Bergoglio ni nadie ha sido para dedicarle siquiera una mención en las homilías dominicales en las que se cobra por citar el nombre de quienes han muerto. La razón: nadie ha pagado para recordarlos y una iglesia que vive de rentas  no tiene conciencia ni tiempo para dedicarles siquiera unas frases.
                Esto que no es algo remotamente insignificante pues forma parte de una historia sangrienta y negra que el catolicismo no quiere reconocer, es parte de la actitud de renovación que nos hacen ver que hay mayores cambios que los necesarios para salir al paso y superar así esta crisis.
                 De qué sirve empujar una pastoral diferente, de aparentar limpiar la casa desde adentro, de dejar atrás el “complejo de príncipe” de la curia y otros tantos desplantes si no se tocan las fibras reales de esta Iglesia, que sigue supurando olor a dinero y tantos crímenes reales y de conciencia de los que no se arrepiente.
                Estamos ante una etapa en que los mejoralitos pueden postergarse por muchos años para ayudar al enfermo cuando lo que se requiere es una cirugía mayor, aunque claro, eso implica la desaparición del catolicismo, pero que es necesario si cuando lo que pregona es la humildad,  la verdad y el amor sobre cualquier otra cosa.  
                 


Cuentas claras: El caos que se vive en Michoacán por la presencia del crimen organizado ha permeado en la PGR que dirige Jesús Murillo Karam, que en vez de asegurar que se frenará al narcotráfico, asegura que se hará… con las guardias comunitarias, cómo si estas últimas fueran las peligrosas para la sociedad cuando sólo han sido una respuesta para defenderse ante  la omisión y complicidad de las autoridades con los primeros como se ha visto y señalado consistentemente.



*  Periodista, investigador y economista

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