Ahora que el
acoso escolar se está “desbordando” de las escuelas a raíz de la proliferación
de dispositivos electrónicos para capturar estos incidentes, legisladores y senadores del país buscan
intervenir para revertir estos incidentes emanados netamente de la cultura de
la competencia y el darwinismo social, pero lo pertinente es cuestionar
¿realmente podrán y tendrán los conocimientos para este paquete?
Para comenzar el bullying, es
una herencia de la tradición norteamericana,
ha existido de manera permanente en los salones de cada generación pero
se le ha venido restando importancia en muchos momentos en función de los
valores reinantes pero hoy, ante la posibilidad de que las cámaras de video de
los teléfonos móviles pueden captar casi todo, se está llevando el tema a las
redes sociales, a los medios de comunicación y de ahí, al debate público.
El problema proviene de quienes intentan hacer
leyes para impedirlo, los legisladores y senadores. Como sabemos, cada uno de
los representantes populares que ocupan un escaño, salieron de partidos que practican el canibalismo político al interior y luego, disputas
electorales con otras fuerzas políticas en que se comportan como cro-magnones,
derivando en toda clase de acciones que por sucias e ilegales que sean, son
parte de la cultura del sistema político – electoral mexicano.
Ahí, los candidatos y partidos
no se hacen bullying, sino que entran en lo peor de la condición humana,
llegando a límites aterradores como el asesinato político, la diatriba, la
difamación, el robo, la agresión, etc. Estos políticos, salidos de tan
peculiares procesos son los que ahora
pretenden calificar el acoso escolar y buscar la manera de remediarlo.
Simplemente, no veo cómo puedan lograrlo.
Recetas van y vienen ante
quienes son expertos en las artes oscuras políticas. Desde hacer observatorios
ciudadanos, líneas telefónicas para denunciar el abuso que dicen que ahora si
van a contestar, hasta sanciones a los colegios y escuelas que apliquen la
omisión como regla ante la reincidencia de casos.
Lo que no vemos claro, es cómo
le van a hacer para hacer que la sociedad mexicana no siga los pasos de la
norteamericana, que anteponiendo los valores del mercado, terminó por hacer de
sus estudiantes zombies desquiciados en el objetivo de sobresalir en la
competencia. Allá en Estados Unidos, son, producto de esta desviación,
personajes que se han consagrado como instituciones a este defecto, como el
bravucón, el sumiso y el “nerd” o estudioso, todos parte del mismo fenómeno.
Todo se mide en función del
éxito y el fracaso y para ello se ha creado un sistema de valores que permiten
tales torpezas educativas, que aunado al desinterés magisterial, la omisión de
las autoridades y la indiferencia de los padres de familia, han creado un caldo
de cultivo propio para el acoso escolar permanente.
Con seguridad puedo afirmar que
no hay una sola escuela que esté libre de este problema, pero estamos tan
sorprendidos despertando de la modorra que nos causaron años de falta de
evidencias como las que hoy tenemos para darle el beneficio de la duda a lo que
por años ha ocurrido dentro de las aulas y del sistema educativo.
Las soluciones podrían ser
peores, más porque provienen de este sector de políticos y legisladores que
emanados de esta tradición trasladada a la política, también le han hecho
bullyinga la sociedad, a la que amenazan, chantajean, engañan y compran en cada
elección, por lo que en realidad, creo que poco pueden hacer al respecto.
* Periodista, investigador y economista



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