sábado, 11 de octubre de 2014

PRIMERA COMUNIÓN LOS MAL AGRADECIDOS POR: LUIS ROBERTO FLORES ISLAS




Alguien se pregunta ¿por qué estamos vivos? La gran mayoría dirá que gracias a dios la otra parte no tiene idea. La realidad es que en México todo se lo debemos a un ser muy superior a nosotros.
En todos lados a todas horas siempre es lo mismo, menospreciamos el trabajo de nuestros seres queridos y hasta el nuestro por agradecerle todo a dios, tal vez se nos olvido que desde que nacimos las únicas personas que están ahí para ayudarnos son nuestros padres.
Esto solo nos ha convertido en una sociedad dependiente de algún posible milagro que nos lleve a la cima y cambie por completo nuestra vida, ya sea con oraciones o muchas veladoras frente a una imagen y hasta con algunas mandas que le prometen los devotos a sus dioses, así es como los más devotos luchan por superarse. Esto conlleva a tener una sociedad sumamente primitiva y que además tenga poco interés por el verdadero trabajo que produzca un progreso real, en la escuela en la casa y ahora hasta en las redes sociales estamos invadidos por ideas religiosas que sin lugar a duda retrasan un cambio positivo en sus más fieles seguidores. Las iglesias siempre están llenas de gente de escasos recursos, ya sean católicas o evangélicas el mensaje casi siempre es el mismo. “oremos” por un México mejor, por la salud de las personas, por tener un mejor trabajo, por la educación de nuestros hijos. En fin hay que dejarle todo nuestro porvenir a una idea mitológica.
Realmente es que esto solo afecta a los pobres los tiene encerrados en un mundo donde si no hay un dios entonces no hay nada, porque preguntarse si nos va mal porque pedirle perdón al cielo, para que entregarle una moneda a las instituciones religiosas si ellos al mes recaudan millones de pesos, lo más triste es que al final todo va a seguir igual.
Esta más que demostrado que no todo está en los buenos pensamientos y los buenos deseos la gran mayoría está en lo que hacemos, por los quien luchamos y esforzamos para brindarles un calidad de vida mejor, el mayor esfuerzo se encuentra dentro de nosotros y no en un dios, la mentalidad y el espíritu se encuentra en nosotros y no en una iglesia.
Si se quiere progresar se debe luchar por propia cuenta de la mano de las personas que más nos importan respetando y valorando nuestro verdadero trabajo. No nos olvidemos que cuando visitamos un hogar muy apegado a la religión, en especial los pobres nunca falta el poster o la veladora que guarda las esperanzas de toda una familia con ganas de progresar pero que no lo harán hasta que dios se los permita.

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